sábado, 28 de agosto de 2010

Conozco a varias princesas.


Todas las chicas, alguna vez de en la vida, hemos deseado ser una princesa, una de esas princesas guapas y con riquezas, con tantos lujos que el mundo entero podría estar dentro de nuestro salón, un salón con una chimenea y un sofá en el que abrazar a tu príncipe. Creemos que lo de ser princesa es algo superficial, que se trata de lo que llevas y de tu aspecto, pero dudo que eso sea ser una princesa. Una princesa es aquella que puede ofrecer algo que el resto no tenga y aquella que tiene por dentro más de lo que cualquier persona pueda poseer por fuera. No hay que ser princesa, hay que sentirlo.

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